
Marbella, 8 de enero de 2026.— Con motivo del Día Mundial de la Depresión, que se conmemora el próximo 13 de enero, la Clínica López Ibor pone el foco en una realidad preocupante: la depresión continúa siendo una enfermedad infradiagnosticada, estigmatizada e infravalorada, a pesar de su alta prevalencia y su enorme impacto funcional en la vida de quienes la padecen.
El Dr. Ignacio Basurte, director médico del centro, advierte que “la depresión sigue confundiéndose con debilidad, falta de voluntad o malas rachas”, lo que lleva a minimizar síntomas menos visibles como la anhedonia, la apatía o el deterioro cognitivo, además de persistir una peligrosa infravaloración del riesgo suicida y del daño real en los ámbitos personal, familiar y laboral.
Perfiles cada vez más jóvenes y nuevas formas de presentación
Los especialistas alertan de que la depresión es hoy más heterogénea, compleja y precoz. Muchos pacientes consultan por cansancio persistente, insomnio, irritabilidad o falta de concentración, más que por tristeza explícita. Además, aumentan los casos en personas jóvenes sometidas a alta autoexigencia, frecuentemente asociados a otras patologías como ansiedad, TDAH en adultos, trastornos del sueño o consumo de sustancias.
Según Basurte, “en muchos casos la depresión es el resultado de un estrés sostenido y una disrupción prolongada de los ritmos biológicos”, lo que complica su detección y tratamiento temprano.
Trastorno Depresivo Mayor: cuándo se diagnostica y señales de alarma
El Trastorno Depresivo Mayor se confirma cuando, durante al menos dos semanas, existe estado de ánimo deprimido y/o pérdida de interés o placer, acompañado de síntomas como:
- Alteraciones del sueño o del apetito
- Fatiga constante
- Dificultades cognitivas
- Sentimientos de culpa o inutilidad
- Ideas de muerte o desesperanza
Los especialistas subrayan que el aislamiento progresivo, el deterioro rápido del funcionamiento diario, el insomnio grave persistente o la ideación suicida requieren valoración médica urgente e inmediata.
Depresión resistente: el gran reto actual
La depresión resistente, definida cuando no existe respuesta adecuada a dos o más tratamientos antidepresivos bien indicados, representa uno de los mayores desafíos en salud mental. Se asocia a:
- Mayor cronificación
- Peor calidad de vida
- Incremento del riesgo suicida
- Impacto profundo en la identidad del paciente
- Sobrecarga emocional familiar
- Absentismo e incapacidad laboral prolongada
Los expertos explican que no todos los pacientes responden a tratamientos convencionales porque la depresión no es uniforme: influyen factores genéticos, neurobiológicos, epigenéticos, comorbilidades no detectadas y disfunción en circuitos cerebrales concretos relacionados con la motivación, la regulación emocional y el control cognitivo.
Tratamientos basados en neurociencia: la EMTp como avance relevante
En este contexto, la Estimulación Magnética Transcraneal Profunda (EMTp) se consolida como una opción de valor clínico, especialmente en casos resistentes. Según el Dr. Basurte:
“Es una técnica no invasiva que actúa directamente sobre los circuitos cerebrales implicados, con evidencia creciente y un perfil de seguridad favorable. No interfiere con la actividad diaria del paciente.”
Está indicada en:
- Pacientes con depresión resistente
- Personas con mala tolerancia a la medicación
- Respuesta farmacológica parcial
- Casos con anhedonia marcada o enlentecimiento cognitivo
- Como complemento a psicoterapia y tratamiento farmacológico
Un mensaje clave contra el estigma
Con motivo del 13 de enero, el director médico de Clínica López Ibor lanza un mensaje contundente:
“La falta de mejoría no es un fracaso personal, sino una señal clínica que invita a replantear el abordaje. Pedir ayuda no significa rendirse, sino dar el paso necesario para recuperar bienestar, sentido e identidad.”







