Colista y sin frenos. La plantilla del Marbella firmó este pasado domingo un nuevo ridículo en Primera Federación, categoría de la que se puede despedir antes de lo esperado.
Tres derrotas consecutivas que dejan al equipo en el farolillo rojo con 8 puntos de distancia respecto al puesto de salvación.
La confección de la plantilla en verano ha sido un verdadero desastre y las consecuencias del estropicio se están viendo con el devenir de las jornadas.
Mayor inversión y estructura, peores números que el año pasado
Los blancos cierran la primera vuelta en el último puesto de la clasificación con 15 puntos, 9 menos respecto al año anterior cuando en ese momento parecían insuficientes para la continuidad del técnico alicantino Fran Beltrán, artífice del ascenso a la categoría de bronce.
La toma de decisiones no es la mejor cualidad que ha desarrollado la propiedad del Marbella comandada por Best of You desde su llegada al club en noviembre de 2018.
El lema sigue siendo el mismo desde que cogieron el timón de la propiedad «soñemos en grande», una frase que ha acompañado al equipo en varias categorías y que no se ha despegado pese a militar dos años en el quinto escalón del fútbol español. La realidad que percibe el aficionado es que la ambición de la propiedad en la aspiración deportiva ha ido a menos conforme han pasado los años.
Aquí un ejemplo. En 2018 se hicieron cargo del equipo en una situación compleja con la lucha por la permanencia. Las ganas de hacer crecer al Marbella y generar estabilidad se vieron pronto con la llegada de un entrenador cualificado, un director deportivo de nivel y fichajes que impulsaron el rendimiento del equipo.
Ahora la escena es bien distinta. Los fichajes tardan en llegar y la parcela deportiva está comandada por varias personas y la ayuda de un tercero. La fórmula no funciona, el equipo necesita refuerzos con urgencia y la única forma de convencer a los jugadores pasa por caja. Si la reacción no llega en las próximas jornadas, cualquier movimiento en el mercado puede ser ya tarde ante la distancia insalvable en la que se puede ver la entidad con la salvación, a día de hoy de 8 puntos.
El Marbella necesita sumar un mínimo de 30 puntos en las próximas 19 fechas. Seis más de los que se consiguieron con Beltrán, con esta plantilla tal y como compite parece imposible.
Los problemas para entrenar en la superficie que demanda la categoría han crecido esta temporada. El equipo entrena demasiado en césped artificial y la llegada del director general Bernardo Espinosa no ha generado mayores soluciones.
La falta de medios, la mala toma de decisiones y la precariedad en el día a día del club hacen que la permanencia sea realmente un sueño en grande. Y es que el aficionado no tiene claro quién es el que tiene la última palabra en el Marbella para acometer fichajes, dar bajas o firmar a entrenadores. La realidad es confusa para determinarlo, en lo que ellos consideran ‘equipo de trabajo’, unos días es Esteban Granero y otros, Óscar Ribot.
En materia de entrenadores, desde la propiedad nunca ha habido satisfacción plena con ninguno de los que ha obrado algo positivo. A David Cubillo no se le dio continuidad tras dos temporadas con una permanencia de mérito y un Play Off. Con Fran Beltrán tardaron un mes en renovarlo tras el ascenso y lo cesaron en enero del curso anterior con 24 puntos en la primera vuelta. El Puma salvó los platos rotos de Abel Segovia el curso pasado y en esta campaña, ha salido cesado tras sumar un punto por jornada (dejó al equipo a un punto de la salvación y ahora está a ocho).
La afición ha estallado en redes sociales ante la muerte lenta de su equipo hacia Segunda Federación. Exigen explicaciones y alguna comparecencia pública por parte de los dirigentes, algo poco esperado en este momento. Tras tres entrenadores en el banco, señalan a la plantilla y consideran que la implicación de los jugadores en el objetivo no es suficiente. Además , exigen a la propiedad que ponga la misma atención sobre el Marbella que demuestran en redes sociales sobre los jugadores que lleva la agencia.
Quedan apenas cinco días por delante para afrontar una nueva jornada, la número 20, la primera de la segunda vuelta y el Marbella necesita impulso significativo para cambiar el rumbo al cuarto escalón del fútbol español.
2026 puede ser un año negro para el Marbella si se termina consumando el descenso de categoría. Año en el que se espera la construcción del nuevo estadio, por el momento se desconoce cuando se iniciará la construcción y cuáles serán los inversores al frente de la Fundación.







