El Puerto Deportivo Virgen del Carmen de Marbella se encuentra inmerso en un proceso de sostenibilidad y eficiencia para proteger el entorno marino, que se ha iniciado con la instalación de seis estructuras que replican el comportamiento de un arrecife natural para favorecer la renaturalización del ecosistema acuático en el recinto portuario. Estos elementos, denominados ‘Life Boosting Units’, actúan como arrecifes biomiméticos, diseñados para integrarse en infraestructuras portuarias sin interferir en su funcionamiento.
Gracias al sustrato natural y a su configuración, “estas unidades facilitan la atracción de microfauna, ofreciendo refugio a distintas especies y contribuyendo a mejorar la calidad del entorno marino”, ha explicado el director del Puerto Deportivo, Carlos Romero, quien ha indicado que la instalación comienza con una fase de colonización de seis meses “para, a partir de ese momento, realizar un monitoreo científico periódico cuyos indicadores irán evolucionando en función del ciclo biológico de las especies y de la estación del año”.
En este sentido, ha destacado que los resultados permitirán evaluar la evolución de la biodiversidad asociada a las estructuras para recogerse posteriormente en un informe de resultados. El proyecto incorpora, además, un sistema de monitorización mediante tecnología ROV (drones submarinos) y herramientas de análisis de datos, “que permitirán hacer un seguimiento detallado de la colonización de las estructuras y de los indicadores ambientales asociados”, ha señalado el responsable del recinto náutico.
Esta iniciativa, llevada a cabo en colaboración con la compañía especializada Ocean Ecostructures, también medirá el impacto real en términos de biodiversidad, captura de CO2, generación de biomasa y detección de especies invasoras. A este respecto, la cofundadora de la empresa, Anna Lloveras ha apuntado que los arrecifes artificiales constituyen “una solución basada en la naturaleza con un alto potencial para la recuperación de la biodiversidad marina y el fortalecimiento de los ecosistemas” y ha subrayado que “su diseño e implementación, sustentados en rigurosos criterios científicos, posibilitan rehabilitar hábitats deteriorados y aportar impactos positivos, reales y cuantificables al medio marino”.







