La suspensión de la alta velocidad ferroviaria entre Málaga y Madrid está teniendo un impacto directo y especialmente grave en los vecinos de Marbella y del conjunto de la Costa del Sol.

Marbella, 1 de febrero 2026. Marbella y la Costa del Sol sigue sin AVE operativo y con una demanda de desplazamientos muy superior a la de hace dos décadas, la movilidad con la capital de España ha retrocedido casi 20 años, situándose en un escenario previo a la llegada del tren de alta velocidad en 2007.
Para los residentes en Marbella que viajan con frecuencia por motivos laborales, académicos o familiares, la situación se ha convertido en un auténtico cuello de botella. El tren, que hasta ahora era la opción preferente por rapidez, precio y comodidad, ha desaparecido de la ecuación, obligando a recurrir casi en exclusiva al avión. El resultado es un incremento desorbitado de los precios, con billetes que en algunos casos alcanzan o incluso superan los 1.000 euros para volar a Madrid en fechas próximas.
Los datos oficiales reflejan con claridad la dimensión del problema. Según el Informe Anual del Sector Ferroviario 2024 de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el tren era ya la opción claramente mayoritaria frente al avión en el corredor Málaga–Madrid. Más de 3,1 millones de viajeros utilizaron el ferrocarril, frente a algo menos de 700.000 que optaron por el transporte aéreo, lo que suponía una cuota del 82% para el sistema ferroviario. Una tendencia que, además, iba al alza gracias a la entrada de nuevos operadores y a una mayor oferta de plazas.
En el caso de Marbella, donde no existe conexión ferroviaria directa y el AVE es un eslabón imprescindible a través de la estación María Zambrano, el impacto es aún mayor. La falta de alternativas reales está tensionando el transporte aéreo desde el aeropuerto de Málaga, disparando los precios y dejando a muchos vecinos sin opciones asumibles para desplazarse.
A día de hoy no existe una fecha cierta para la reapertura del servicio de alta velocidad. Aunque de forma orientativa se apunta al fin de semana del 8 de febrero, la incertidumbre sigue marcando la planificación de miles de desplazamientos. Mientras tanto, Marbella y la Costa del Sol continúan pagando las consecuencias de una interrupción que ha devuelto la movilidad a otro tiempo, pero con más población, más actividad económica y una dependencia mucho mayor de las conexiones con Madrid.







