Los temporales de levante registrados a finales del mes de diciembre y en los primeros días del nuevo año han vuelto a dejar al descubierto una realidad que Marbella arrastra desde hace demasiado tiempo: la extrema vulnerabilidad de su litoral y la inacción prolongada del Gobierno de España, incapaz de concretar una fecha real para el inicio de las obras de los espigones comprometidos desde hace años.

Marbella, 9 de enero de 2025.- El fuerte episodio de lluvias y oleaje, que activó la alerta roja en el municipio, ha provocado daños generalizados en prácticamente la totalidad de las playas de Marbella, con una pérdida masiva de arena que ha alterado de forma visible el perfil y la anchura del litoral. El desgaste ha sido tan severo que tuberías de saneamiento y abastecimiento han quedado al descubierto en playas como Faro, La Fontanilla, Venus, Casablanca, San Pedro Alcántara, La Víbora, Las Chapas y Las Cañas.
Especialmente preocupante ha sido lo ocurrido en Río Verde y Ancón, donde el temporal ha provocado el descalce del paseo marítimo de albero, afectando directamente a una infraestructura clave y obligando a extremar la precaución por riesgo para peatones. En las playas de levante, además, numerosos accesos han quedado parcialmente dañados, mientras que la acumulación de cañas, restos vegetales y basura ha incrementado de forma notable la suciedad en toda la franja litoral.
Desde el Ayuntamiento de Marbella, una vez superado el episodio meteorológico, se han activado de inmediato los trabajos de emergencia para retirar residuos, limpiar las playas, reponer accesos y proteger las infraestructuras que han quedado expuestas, además de iniciar la evaluación técnica de los daños sufridos en distintos tramos del paseo marítimo.
Y es aquí donde vuelve a quedar señalado el Partido Socialista, responsable del Ejecutivo central. El Gobierno lleva años anunciando que el proyecto de estabilización del litoral de Marbella cuenta con todas las autorizaciones ambientales y técnicas necesarias para salir a licitación. Sin embargo, la realidad es que las obras no arrancan, no hay calendario y nadie aclara si existe presupuesto real para ejecutarlas.
España encadena ejercicios con presupuestos prorrogados, una situación que se ha normalizado bajo el mandato de Pedro Sánchez y que tiene consecuencias directas en municipios como Marbella. Sin nuevos Presupuestos Generales del Estado, no existen partidas concretas ni consignaciones claras para afrontar una inversión estratégica como la construcción de los espigones, imprescindibles para frenar la erosión y garantizar la estabilidad de las playas.
Mientras tanto, Marbella sigue pagando las consecuencias. Cada temporal supone perder arena, dañar infraestructuras y comprometer uno de los principales motores económicos de la ciudad: su litoral. El contraste entre los anuncios reiterados desde Madrid y la ausencia total de hechos sobre el terreno empieza a resultar insostenible.
El Ayuntamiento insiste en reclamar una solución definitiva y estructural, pero los temporales no esperan. Y cada invierno que pasa sin espigones es un paso más hacia el deterioro de unas playas que el Gobierno de España continúa dejando a su suerte.







