La Tania despliega su música cargada de esencia mediterránea y raíz en la inauguración del festival en el Teatro municipal
La poeta colombiana Piedad Bonnett abrió anoche la novena edición del festival Marpoética en un encuentro con su director literario, Javier Vicedo, marcado por una conversación intensa, reflexiva y salpicada de humor sobre la poesía y su valor sanador. El acto, celebrado en el Teatro Ciudad de Marbella, tuvo como cierre la voz y la música de La Tania, una fusión vanguardista en la que la copla y el flamenco se unen al pop contemporáneo. La directora general de Cultura, Carmen Díaz, que ejerció de anfitriona del evento, puso en valor Marpoética como una “cita cultural esencial de la poesía en español” que ha ido evolucionando en sus nueve años de vida hacia el diálogo del género con otras artes como la música, el teatro o el cine. “La poesía es pensamiento, es música, es creación de lenguaje, es la creación más pura que existe”, subrayó Díaz.

Y como creadora imprescindible, la inauguración contó con Piedad Bonnett, una de las voces más lúcidas y descarnadas de la literatura hispanoamericana contemporánea. Una autora capaz de llevar las experiencias más íntimas a la reflexión colectiva. Y así lo hizo en su conversación con Javier Vicedo, donde desde la sencillez y la naturalidad abordó algunas de las constantes que atraviesan su obra: la identidad, la fragilidad, la memoria o el dolor, en un intercambio que trasladó al escenario la misma profundidad y lucidez que caracterizan su escritura.
“Hice un giro hacia la poesía porque la poesía nace del descontento y yo estaba muy descontenta”, explicó al tiempo que, desde el humor, no dudó en reconocer que su camino hacia la poesía también tuvo que ver con lo práctico: “Se saca tiempo más fácilmente para escribir poemas que para escribir una novela. Empecé a escribir una novela y fue un fracaso”, bromeó.
En el repaso de su vida y de sus méritos, reflexionó sobre la existencia en un mundo a veces hostil que también refleja en su último trabajo, ‘La mujer incierta’. Una autobiografía que, lejos de hacer un recorrido cronológico secuencial, aborda su crecimiento como una construcción cambiante en un mosaico de escenas y de recuerdos que se alejan del yo estable para dar voz a todas las mujeres que la han habitado: la niña que creció con educación exigente, la joven que se enfrenta a los mandatos sociales, la madre marcada por la pérdida o la escritora que se observa a sí misma con una mezcla de ironía y escepticismo.
Y de ellas conversó con Vicedo, recordando cómo la cultura “muy patriarcal” fue tan “determinante” en su vida, tanto que “participaba en concursos con pseudónimos masculinos”. “Toda la literatura nace de la duda, de la incertidumbre y sobre todo, de que nada es blanco o negro, un escritor mira siempre el misterio”, expuso. “Siempre mira al monstruo que llevamos dentro”, afirmó.
Estudiante de Filosofía y Letras, reflexionó sobre cómo “la filosofía se ocupa del concepto, de una precisión que intenta indagar en la verdad a partir de lo racional”, mientras que “la poesía nace de un lugar muy oscuro, el concepto no le interesa para nada; le interesa el lenguaje deshaciéndose de las ataduras de la razón y juntando las palabras de una manera intuitiva que tiene que ver con pulsiones muy oscuras”. Pulsiones tan complejas como las que provoca la muerte de un hijo. “En general, el poeta mira de frente, muestra los aspectos más oscuros de lo que ha visto de frente. La poesía y, en general, la literatura e incluso la lectura, te ayuda a distanciar los grandes dolores gracias a su poder sanador”, observó cuando el director literario del festival recordó sus versos: “No hay cicatriz / por brutal que parezca / que no encierre belleza” y los trabajos en los que aborda directamente el duelo, la violencia o la pérdida de la salud mental.
Porque para Bonnett, la poesía enseña “a mirar el dolor de frente”. En este sentido, si hay un punto de inflexión en su trayectoria, ese es ‘Lo que no tiene nombre’, el libro en el que aborda el suicidio de su hijo en 2011. Bonnett construye un relato que se adentra en el dolor haciendo del duelo una forma de conocimiento y de la escritura un mecanismo de consuelo: “Yo he vuelto a parirte / con el mismo dolor / para que vivas un poco más / para que no desaparezcas de la memoria. Y lo he hecho con palabras”, escribe. Igual que hace con su escritura, ha convertido lo personal en un lugar de encuentro, ofreciendo reflexiones con las que identificarse desde lo más sencillo a lo más complejo, sin evitar los aspectos incómodos de la vida donde su literatura ha encontrado su sentido más pleno.
El broche al acto inaugural del festival lo puso La Tania, que llenó con su voz cada rincón del Teatro Ciudad de Marbella e hizo que la copla volviera a sonar despojada de todos los prejuicios que durante años la han encorsetado como género obsoleto. La alicantina cautivó con temas como ‘Romance de Juan Osuna’, ‘Quereles’, ‘Monigote’, ‘Besitos de otro’ o ‘El emigrante’, en un repaso a su primer trabajo, ‘Amoríos, la verdad de mi coplilla’, nominado a Mejor Álbum Folclórico en los Premios de la Academia de la Música. Un espectáculo intimista que cedió el protagonismo a sus letras pasionales. Esencia mediterránea y raíz que le valieron el Goya a la Mejor Canción Original 2025 por ‘Los Almendros’.
Nacida en El Campello, Alicante, La Tania comenzó estudiando interpretación en la escuela de su pueblo a la salida del colegio, con 9 años. Fue en una obra de teatro donde sus profesoras descubrieron sus cualidades vocales: “Tania, si tú cantas…”, le dijeron. Y entonces, cantó. Desde aquella niña Tania García hasta La Tania, años de música, locura y pasión que la llevaron a Madrid donde el éxito no la ha alejado de su esencia personal ni musical.
Bonnett y La Tania, dos voces de mujer, dos generaciones, dos maneras de mirar el mundo y una misma pasión por dar vida a la palabra en español bañaron de verdad el escenario en una brillante apertura de la novena edición de Marpoética, que durante diez días desplegará una intensa agenda cultural con cerca de una treintena de autores y casi 40 actividades.








