Hay formas y formas de decir adiós al fútbol, y la de Manu Morilla no podría haber sido mejor. El central marbellí ha decidido colgar las botas después de cerrar su trayectoria con un éxito tras obrar el ascenso a Tercera Federación con el Atlético Marbella Paraíso. Un punto y final después de desarrollar una carrera que ha sido, ante todo, un ejemplo de constancia y pasión.

La historia de Morilla en el fútbol
Comenzó siendo apenas un niño de tres años, y desde entonces no ha dejado de sumar capítulos. Tras formarse en la cantera del Vázquez Cultural, dio el salto siendo muy joven al Atlético de Madrid, donde militó tres temporadas en juveniles —experiencia que recuerda con especial cariño, especialmente aquel día que pudo entrenar con el primer equipo—.
De vuelta a casa, su carrera como senior despegó en la UD Marbella. Allí se consolidó durante cuatro temporadas, siendo pieza clave en aquel recordado ascenso a Segunda B en la 2013/14.
A partir de ahí, su trayectoria ha sido un viaje constante. El fútbol le llevó incluso a probar suerte en el extranjero, militando en equipos alemanes como el Mannheim, el FC Español Karlsruhe y el Bruchsal.
En España, su nombre ha estado ligado a proyectos importantes. Pasó por clubes como el Caudal Deportivo, Ronda, San Pedro —donde vivió dos etapas—, Estepona y, finalmente, el Atlético Marbella Paraíso.
Curiosamente, pese a jugar lejos del área, Morilla siempre ha tenido ese «olfato» especial para el gol. Ya desde cadete demostró que no se le daba mal, anotando 12 tantos, y en su etapa senior mantuvo esa capacidad: 7 goles con el Marbella (12/13), 8 con el Ronda (14/15) y otros 7 en sus dos últimas campañas con el Atlético Marbella Paraíso.
Más allá de las estadísticas, quienes han compartido vestuario con él destacan su calidad humana. Morilla se marcha dejando la etiqueta de líder, alguien que ha predicado siempre con la humildad y el trabajo diario.
»El fútbol no ha sido solo un deporte para mí, ha sido mi pasión y mi manera de entender la vida», confesaba en una emotiva carta de despedida. En ella, ha querido dejar patente su gratitud hacia su familia, especialmente a su mujer, así como a cada compañero y amigo que el camino le ha ido regalando.
Manu Morilla se retira con la satisfacción del deber cumplido, habiendo derrochado profesionalidad en cada campo que pisó.







