Los trabajos, adjudicados en 2024 por más de 13 millones de euros y con un plazo de ejecución de 25 meses, siguen generando afecciones al tráfico después de meses de estrechamientos de carriles. La falta de información sobre posibles ampliaciones del contrato aumenta las dudas sobre la fecha definitiva de finalización
La instalación de las pantallas acústicas de la autopista AP-7 a su paso por Marbella se ha convertido en un nuevo foco de críticas a la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez. Una actuación adjudicada hace más de dos años que ha provocado importantes molestias a los conductores, especialmente durante los meses de verano, cuando la circulación en la Costa del Sol alcanza uno de sus momentos de mayor intensidad.
El Ministerio de Transportes adjudicó en junio de 2024 las obras de instalación de 28 pantallas acústicas en Marbella por un importe de 13,1 millones de euros, IVA incluido, y un plazo de ejecución de 25 meses.
Sin embargo, transcurridos más de dos años desde la adjudicación, las obras continúan generando afecciones a la circulación sin que se haya aclarado públicamente si se han aprobado ampliaciones del plazo inicialmente establecido.
Un verano de obras, estrechamientos y retenciones
Uno de los aspectos que más malestar ha generado ha sido la continuidad de los trabajos durante la temporada estival, coincidiendo con los meses de mayor afluencia turística y de mayor presión sobre las principales vías de comunicación de Marbella.
Los estrechamientos de carriles, la presencia de maquinaria y las restricciones de circulación han complicado el tránsito por diferentes tramos de la AP-7, provocando quejas por las retenciones y las molestias ocasionadas a los usuarios.
La situación ha resultado especialmente controvertida en una ciudad que multiplica su población durante el verano y que depende de la A-7 y la AP-7 para buena parte de sus desplazamientos diarios.
La ejecución de estos trabajos en plena temporada turística vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de una planificación que tenga en cuenta las particularidades de Marbella, donde cualquier reducción de la capacidad de las carreteras puede traducirse en importantes problemas de movilidad.
Más de 13 millones de euros y 25 meses de ejecución
La actuación fue adjudicada a la unión temporal de empresas formada por TECSA y Vías y Construcciones, con un presupuesto de 10,83 millones de euros sin IVA, equivalente a aproximadamente 13,1 millones de euros con impuestos.
El proyecto contempla la instalación de 28 pantallas acústicas, con una longitud conjunta de 6.612 metros, destinadas a reducir el impacto del ruido de la autopista sobre las zonas residenciales próximas.
Aunque el contrato establece un plazo de ejecución de 25 meses, la fecha exacta de finalización depende del inicio efectivo de los trabajos y de las posibles modificaciones o ampliaciones que hayan podido aprobarse.
Por el momento, no consta en la información pública examinada una modificación económica que permita confirmar un incremento del presupuesto adjudicado, ni se ha podido verificar una resolución que justifique una eventual ampliación del plazo.
Esta falta de información actualizada plantea interrogantes sobre el calendario definitivo de unas obras que llevan más de dos años condicionando la circulación.
Las pantallas acústicas también generan críticas por su integración en el entorno
A las molestias derivadas de las obras se suman las críticas sobre el aspecto y la integración paisajística de las estructuras instaladas.
El proyecto contemplaba una solución de integración vegetal mediante pantallas tipo Green Wall, con plantación de hiedra para reducir su impacto visual.
Sin embargo, la instalación de estas grandes estructuras junto a zonas residenciales ha provocado preocupación por su apariencia y por las condiciones en las que quedarán una vez finalizadas las actuaciones.
El Ayuntamiento de Marbella ya reclamó al Gobierno central mejoras en su integración, así como medidas de conservación, limpieza, riego y mantenimiento que garanticen que las pantallas no terminen convirtiéndose en elementos deteriorados junto a las viviendas.
Marbella vuelve a sufrir las consecuencias de las actuaciones pendientes del Estado
Las obras de las pantallas acústicas se suman a otras intervenciones y reivindicaciones pendientes en las infraestructuras estatales de Marbella, especialmente en materia de movilidad.
La falta de liberalización del peaje de la AP-7, los problemas de saturación de la A-7 y las dificultades derivadas de diferentes actuaciones en los accesos de la autovía forman parte de las preocupaciones recurrentes de los ciudadanos.
En este contexto, las obras de las pantallas acústicas han añadido nuevas dificultades a una red viaria que ya soporta una elevada intensidad de tráfico.
La necesidad de reducir el ruido que sufren los vecinos próximos a la autopista no está en discusión. Lo que genera críticas es la planificación de los trabajos, su duración y las afecciones ocasionadas durante los meses de mayor circulación.
Sin una fecha definitiva de finalización públicamente aclarada
Más de dos años después de la adjudicación, sigue siendo necesario que el Ministerio de Transportes aclare cuál es el calendario actualizado de las obras, si se han autorizado ampliaciones de plazo y si el contrato ha requerido alguna aportación económica adicional.
También resulta fundamental conocer cuándo desaparecerán definitivamente las restricciones de circulación asociadas a estos trabajos y en qué condiciones quedarán las pantallas y su integración vegetal.
Marbella necesita que se ejecuten las inversiones estatales pendientes, pero también que se desarrollen con una planificación adecuada, plazos claros y las menores molestias posibles para los ciudadanos.
Después de un verano marcado por las obras y las retenciones, el Gobierno de España tiene pendiente explicar cuándo quedará completamente terminada una actuación que continúa generando críticas por su duración y por las consecuencias que ha tenido sobre la movilidad de Marbella.







