El sueño de la selección española masculina de voleibol de alcanzar la Final Four de la Liga Europea 2026 se ha desvanecido en el Tbilisi Sports Hall de Georgia. En un duelo de máxima tensión que dictaba sentencia, el combinado nacional cayó por 1-3 ante la República Checa, un resultado que cierra las puertas de la fase final y pone punto final a una trayectoria notable, pero insuficiente, en esta competición.
El encuentro, disputado el pasado 20 de junio, fue una montaña rusa de emociones donde la aportación del sampedreño Ángel Trinidad fue fundamental para mantener al equipo en la lucha. Como director de juego sobre la pista, el colocador intentó imprimir calma y coherencia a un conjunto que se vio superado inicialmente por el ritmo frenético y la contundencia de los checos.
A pesar de que el marcador inicial fue adverso (19-25, 20-25), Trinidad no dejó de buscar alternativas tácticas, repartiendo el juego con criterio para intentar desequilibrar el sólido bloqueo rival. Su capacidad para gestionar la presión fue clave en la tercera manga, donde España, haciendo gala de un espíritu indomable, logró recortar distancias (25-22) y forzar a la República Checa a emplearse a fondo.
Una derrota que no empaña el camino.
El cuarto set fue un reflejo de la igualdad del duelo. Con la dirección desde la red de Ángel Trinidad, los españoles lucharon cada punto, pero la mayor templanza de los checos en los instantes decisivos terminó por inclinar la balanza (22-25).
Esta eliminación supone un amargo epílogo a una fase de liguilla en la que España ha brillado con luz propia. El balance final de cuatro victorias (tres de ellas por 3-0 y una por 3-1) y dos derrotas demuestra que el equipo está en una línea ascendente de juego y madurez competitiva.
Aunque el billete para la fase final no ha podido sellarse en esta ocasión, la actuación del grupo confirma que el vóley nacional cuenta con recursos de calidad para plantar cara a las potencias continentales.







