La histórica familia de anticuarios refuerza su vinculación con la parroquia marbellí mediante la entrega de dos obras religiosas y repasa una trayectoria de varias generaciones dedicada al arte y las antigüedades. Los dos retablos fueron bendecidos por el obispo de Málaga el 16 de julio, festividad de la Virgen del Carmen Coronada de Marbella.

PUBLIREPORTAJE. La familia Nicanor Antigüedades ha realizado la donación de dos retablos religiosos a la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación de Marbella, una aportación que permitirá enriquecer el patrimonio artístico y devocional de uno de los templos más representativos del casco histórico de la ciudad.
La entrega de las obras supone un nuevo capítulo dentro de la estrecha relación que la familia mantiene desde hace décadas con esta iglesia. Según explicó Nicanor Vázquez durante una entrevista concedida a Marbella Directo, a lo largo de los años han colaborado con la parroquia mediante la donación de diferentes piezas, entre ellas ángeles, pinturas y otros objetos de carácter religioso.
Los retablos fueron recibidos y bendecidos durante un acto en el que estuvo presente el obispo de Málaga, monseñor José Antonio Satué Huerto. La familia quiso poner estas obras al servicio de la comunidad parroquial, permitiendo que puedan ser contempladas por vecinos, feligreses y visitantes.

Una relación marcada por la devoción
Entre los recuerdos más especiales de esta vinculación con la Iglesia de la Encarnación, Nicanor relató una emotiva anécdota protagonizada por su mujer, Mari Carmen.
Con motivo de una procesión, la familia cedió a la Virgen un antiguo broche de diamantes que había pertenecido, según explicó, a una importante familia aristocrática española.
Una vez concluida la procesión, ambos acudieron a recoger la pieza. Sin embargo, Mari Carmen le pidió que no retirara el broche y que permaneciera para siempre con la Virgen.
“Tuvo la delicadeza de decirme que, por favor, se lo dejara a la Virgen, que no se lo quitara nunca y que lo llevara siempre”, recordó.
Una decisión que la familia continúa conservando como uno de sus recuerdos más íntimos y emotivos relacionados con la parroquia.

Varias generaciones dedicadas a las antigüedades
La historia de Nicanor Antigüedades está estrechamente ligada a la tradición familiar. Nicanor atribuye los orígenes y el prestigio de la firma a su padre, Bernardo Vázquez Navarro, a quien recuerda como una de las figuras más destacadas del sector de las antigüedades en España y Europa.
“Todo es gracias a Bernardo Vázquez, mi padre”, afirmó durante la entrevista, destacando su trayectoria, sus conocimientos y las relaciones que mantuvo con importantes personalidades de la sociedad española de su tiempo.
Nicanor comenzó desde muy joven junto a él, adquiriendo conocimientos sobre catalogación, procedencia, estilos artísticos, materiales y conservación de las piezas.
El establecimiento original estuvo ubicado en Madrid. Posteriormente, la familia se instaló en Marbella, donde desarrolla su actividad desde hace aproximadamente 45 años, con un establecimiento situado en la avenida Ricardo Soriano, número 13.
La continuidad del negocio está actualmente representada por una nueva generación de la familia. El joven Nicanor desarrolla su actividad en el casco antiguo de Marbella, en la calle Fortaleza, números 3 y 5.

Tradición y modernidad
Una de las principales diferencias entre generaciones se encuentra en la forma de presentar y comercializar las obras.
Mientras que Nicanor se ha especializado principalmente en piezas de alta época, comprendidas entre los siglos XI y XVII, la generación más joven ha apostado por combinar antigüedades con propuestas de arte moderno y contemporáneo.
En un primer momento, esta mezcla no convencía plenamente al veterano anticuario. Sin embargo, reconoce que el paso del tiempo y la buena acogida del establecimiento han demostrado el acierto de la propuesta.
“Hoy en día le tengo que dar la mano y brindar con él por el éxito que está teniendo”, señaló.
Esta combinación permite acercar las antigüedades a un público diferente y adaptar el negocio a las nuevas tendencias decorativas sin renunciar al conocimiento, la autenticidad y el valor histórico de las piezas.
Obras de diferentes siglos y procedencias
En los establecimientos de la familia pueden encontrarse retablos, tallas religiosas, esculturas, bronces, muebles y pinturas comprendidos entre los siglos XIV y XIX.
Entre las piezas más destacadas, Nicanor señaló la presencia de un Cristo castellano del siglo XIV y de tamaño natural, una obra que considera de extraordinario interés artístico y que atribuye, como posibilidad pendiente de estudio definitivo, al entorno de un importante maestro de la época.
“Este Cristo es para estar en una bienal, no en una tienda de antigüedades”, manifestó, subrayando la singularidad de la pieza.
La oferta no se limita a una única disciplina artística. Los establecimientos reúnen una amplia selección de objetos, mobiliario, pintura, escultura y arte religioso, conformando espacios que muchos visitantes llegan a confundir con auténticos museos.
La amistad con la duquesa de Alba
A lo largo de su carrera, por las manos de Nicanor han pasado numerosas obras de especial relevancia. Durante la entrevista también recordó con cariño su amistad con Cayetana Fitz-James Stuart, duquesa de Alba, a quien suministró diferentes piezas durante años.
El anticuario la describió como una gran conocedora y coleccionista de arte.
Entre las anécdotas compartidas, recordó una edición de la Feria de Antigüedades de Sevilla, de la que afirma haber sido uno de sus fundadores. La duquesa debía inaugurar el evento, pero Nicanor no se encontraba presente en el momento previsto.
Según su relato, la duquesa preguntó por él y decidió esperar hasta que llegara para iniciar juntos el recorrido inaugural.
“No inauguró la feria hasta que su amigo Nicanor no la cogió de la mano”, recordó con emoción.
Un mercado en constante transformación
El sector de las antigüedades ha cambiado considerablemente durante las últimas décadas. Las nuevas generaciones tienden a decantarse por estilos más modernos y minimalistas, aunque Nicanor considera que sigue existiendo un público joven interesado en las piezas históricas.
En muchos casos, este interés nace dentro del propio hogar.

“Hay jóvenes que se han criado en casas con antigüedades y tienen una experiencia grandísima porque sus padres, sus abuelos o sus tíos tenían estas piezas”, explicó.
Marbella, por su carácter internacional, constituye además un enclave especialmente relevante para este mercado. Visitantes y residentes procedentes del Reino Unido, Alemania, Francia y otros países europeos acuden habitualmente a conocer los establecimientos.
El local del casco antiguo recibe diariamente a numerosos visitantes atraídos por la singularidad de las obras expuestas. La afluencia es tan elevada que, según relató, muchos entran pensando que se trata de un museo.
Certificados de autenticidad
Uno de los aspectos fundamentales en la compraventa de antigüedades es la garantía sobre el origen y la autenticidad de las piezas.
Nicanor explica que todos los objetos comercializados por sus establecimientos pueden ir acompañados de su correspondiente certificado de autenticidad, independientemente de su valor económico.
Esta documentación aporta seguridad al comprador y permite diferenciar una pieza original de una reproducción, además de dejar constancia de sus características, época, materiales y atribución.
Fotografías, premios y recuerdos de una vida
La familia conserva una importante colección de fotografías, documentos, imágenes y reconocimientos obtenidos a lo largo de varias décadas de actividad profesional.
Mari Carmen ha desempeñado un papel fundamental en la conservación de este archivo familiar, que permite reconstruir la evolución de los establecimientos, las ferias en las que participaron y las personalidades con las que mantuvieron relación.
Estos recuerdos constituyen el testimonio de una trayectoria ligada al esfuerzo, al conocimiento del arte y a la defensa de un oficio que se transmite de generación en generación.
Al preguntarle cómo le gustaría ser recordado, Nicanor respondió alejándose de los premios, las grandes obras y las personalidades que ha conocido durante su vida.
“Como una persona sencilla, humilde y muy trabajadora”, concluyó.
Una donación para el patrimonio de Marbella
La entrega de los dos retablos a la Iglesia de la Encarnación resume buena parte de los valores que han acompañado a la familia durante su trayectoria: respeto por el arte, conservación del patrimonio, devoción y compromiso con Marbella.
Las piezas abandonan el ámbito privado para incorporarse a un espacio abierto a toda la ciudadanía, donde podrán seguir cumpliendo una función religiosa, artística y cultural.

Una donación que no solo enriquece el patrimonio de la parroquia, sino que deja constancia de la vinculación de Nicanor Antigüedades con Marbella, su historia y sus tradiciones.







