La tarifa de temporada alta vuelve a encarecer una autopista clave para Marbella y el litoral malagueño, mientras la A-7 continúa saturada por accidentes, retenciones y colapsos diarios.
La llegada del verano vuelve a traer una noticia que indigna a miles de vecinos de Marbella y del conjunto de la Costa del Sol. La concesionaria de la Autopista del Sol AP-7 ha aplicado la tarifa de temporada alta, elevando el coste de algunos trayectos hasta los 19,55 euros, una subida del 62,9% respecto a los precios vigentes durante la temporada baja.
La medida reabre un debate que lleva años sobre la mesa: ¿por qué los ciudadanos de la Costa del Sol continúan pagando uno de los peajes más caros de España mientras el Gobierno de Pedro Sánchez sigue rechazando la liberación de una infraestructura considerada esencial para la movilidad de la provincia?
La subida llega, además, en uno de los momentos más delicados para las comunicaciones de la comarca. Durante los últimos meses, la A-7 ha vuelto a registrar numerosos accidentes, retenciones kilométricas y colapsos circulatorios a su paso por Marbella, San Pedro Alcántara, Estepona y Fuengirola, generando importantes problemas para trabajadores, empresarios, transportistas y residentes.
Cada vez que se produce un accidente en la autovía, miles de conductores se enfrentan a una elección que muchos consideran injusta: perder horas atrapados en un atasco o pagar cantidades cada vez más elevadas para utilizar la AP-7.
Desde distintos sectores económicos de la provincia se viene denunciando desde hace años que la situación es insostenible. La Costa del Sol es uno de los motores económicos de Andalucía y de España, recibe millones de visitantes cada año y cuenta con una población que no deja de crecer. Sin embargo, sus infraestructuras siguen sin responder a las necesidades reales del territorio.
Mientras otras autopistas españolas han sido liberadas tras finalizar sus concesiones, la Costa del Sol continúa soportando un modelo que obliga a residentes y visitantes a pagar por utilizar una vía que debería servir para descongestionar una autovía saturada desde hace años.
Desde el Partido Popular de Málaga se han impulsado numerosas iniciativas reclamando una solución definitiva para esta situación. Entre las medidas planteadas destacan la liberación total o parcial de la AP-7, la implantación de bonificaciones permanentes para usuarios frecuentes, descuentos para trabajadores y la ejecución urgente de nuevas infraestructuras que permitan aliviar el colapso de la A-7.
También desde Marbella se ha insistido en numerosas ocasiones en la necesidad de actuar de forma urgente. El Ayuntamiento ha respaldado reiteradamente las reivindicaciones encaminadas a conseguir una movilidad más justa para los vecinos de la Costa del Sol, defendiendo que la autopista debe convertirse en una herramienta real para descongestionar el tráfico y no en una infraestructura reservada únicamente para quienes pueden asumir el coste del peaje.
La situación resulta especialmente llamativa si se compara con otras zonas del país donde el Gobierno ha optado por liberar autopistas o asumir directamente su gestión. En cambio, la Costa del Sol sigue viendo cómo cada verano aumentan las tarifas mientras crecen también los atascos y los problemas de movilidad.
Empresarios turísticos, asociaciones de comerciantes y colectivos vecinales coinciden en señalar que el problema ya no afecta únicamente a la comodidad de los desplazamientos. Las retenciones permanentes generan pérdidas económicas, aumentan la contaminación, dificultan la llegada de trabajadores a sus puestos de trabajo y perjudican la imagen de uno de los principales destinos turísticos de Europa.
La última subida vuelve a poner de manifiesto una realidad que miles de conductores sufren a diario. La AP-7 se ha convertido para muchos en una especie de impuesto añadido por vivir o trabajar en la Costa del Sol. Un peaje que castiga especialmente a quienes necesitan desplazarse diariamente entre municipios por motivos laborales.
Mientras el Gobierno mantiene su negativa a abordar la liberación de la autopista, los vecinos de Marbella continúan pagando una factura cada vez más elevada por desplazarse dentro de su propia comarca. Y todo ello mientras la A-7 sigue acumulando incidencias, accidentes y retenciones que evidencian que la capacidad actual de la red viaria hace tiempo que quedó superada.
Con tarifas que ya alcanzan los 19,55 euros por trayecto en temporada alta, la pregunta vuelve a resonar entre miles de ciudadanos de la Costa del Sol: ¿hasta cuándo seguirá siendo un privilegio evitar los atascos en una de las zonas más dinámicas y productivas de España?







