El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), a través de su Centro de Arqueología Subacuática (CAS), ha finalizado la intervención arqueológica en el pecio de Cabopino, frente a la costa de Marbella, con nuevas pistas que conducen a su identificación como la bricbarca italiana ‘Garigliano’, naufragada en 1887 durante un temporal.
Según una nota remitida por la Junta, la campaña de esta unidad científica de la Consejería de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte ha tenido una duración de quince días, y está previsto que en 2027 este centro especializado en patrimonio sumergido «lleve a cabo más inmersiones para profundizar en la investigación, aún no concluida, de los restos del barco».
Por su parte, la consejera de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte, Patricia del Pozo, ha destacado la labor que realiza el equipo científico del Centro de Arqueología Subacuática por «aportar nuevos datos al conocimiento de nuestro pasado común, mediante la investigación de los vestigios históricos que se encuentran en los fondos marinos de las costas andaluzas».
En contexto, la documentación histórica indica que el ‘Garigliano’ realizaba una travesía desde Marsella con destino a Buenos Aires cuando se hundió ante la costa de Marbella. Según las fuentes documentales, este tipo de embarcaciones podía alcanzar aproximadamente los 45 metros de eslora.
Por el momento, ya se han documentado 34 metros visibles de la estructura de la embarcación. El estudio de distintos sectores de la arquitectura naval «sigue confirmando que el pecio corresponde con un buque mercante para el transporte transoceánico durante el último tercio del siglo XIX, que viajaba en el marco de las redes comerciales que conectaban Europa y América».
Además, la campaña ha ofrecido datos de la posición en la que quedó el barco tras el naufragio, en el que embarrancó con la proa orientada hacia la playa, presentando una acusada escora hacia babor. «Todo parece indicar que ambas bandas terminaron abriéndose y cayendo hacia el exterior, posiblemente, como consecuencia del peso ejercido por el cargamento una vez perdida la estabilidad de la embarcación», ha explicado la Consejería.







