Las actuaciones combinan la endoterapia y la pulverización terrestre dentro de un programa de seguimiento y control de la plaga que se desarrolla durante todo el año
El Ayuntamiento está reforzando los tratamientos preventivos contra la procesionaria en el parque de Nagüeles y los pinares de Elviria. El concejal del ramo, Diego López, ha explicado que “estas acciones requierenun trabajo continuado de vigilancia y una planificación que permita intervenir en el momento más adecuado” y ha explicado que “el objetivo es reducir las poblaciones antes de que las orugas desciendan al suelo, especialmente en las áreas más utilizadas por los vecinos y sus mascotas”. Las actuaciones combinan distintas técnicas adaptadas a las características del arbolado y al uso de cada espacio, con el objetivo de reducir la presencia de esta plaga y los riesgos asociados al contacto con sus orugas.
El edil ha precisado que los trabajos forman parte del programa municipal de gestión integrada, que cuenta con asesoramiento técnico especializado e incluye inspecciones periódicas, seguimiento de las poblaciones y labores ajustadas a las distintas fases de desarrollo de la procesionaria. La planificación contempla el uso de trampas de feromonas para controlar el vuelo de las mariposas, la retirada de bolsones, la instalación de sistemas de captura y la aplicación de tratamientos específicos. Asimismo, ha detallado que, en esta fase, las intervenciones se centran en dos técnicas complementarias. Por una parte, se está empleando la endoterapia en los pinos situados en zonas de mayor afluencia, como áreas de barbacoas, parques caninos, caminos y espacios recreativos, mediante un procedimiento que permite introducir el tratamiento directamente en el árbol, sin pulverizar su entorno. Por otra, en las masas de pinar más extensas se realizan tratamientos terrestres mediante un cañón atomizador que permite alcanzar las copas de los ejemplares de mayor altura y cubrir superficies amplias, con unequipo que dispone de un alcance máximo de hasta 55 metros en horizontal y 40 metros en vertical.
López ha señalado que “la combinación de estas técnicas permite adaptar los trabajos a cada entorno, desde los pinos próximos a caminos y zonas de estancia hasta las masas de arbolado más extensas” y ha subrayado que “el seguimiento técnico durante todo el año es fundamental para ajustarlos a la evolución de la plaga y a las necesidades de nuestros parques y pinares”. Ha explicado que “la programación responde al seguimiento del ciclo biológico de la plaga, con el fin de actuar cuando las orugas se encuentran en sus primeras fases de desarrollo” y ha avanzado que “se prevén al menos dos aplicaciones para intervenir también sobre las larvas procedentes de eclosiones posteriores al primer tratamiento y las inspecciones de seguimiento determinarán la necesidad de realizar un tercero”.Por último, ha precisado que “el calendario puede variar en función de las temperaturas y las condiciones meteorológicas, ya que las aplicaciones siempre se desarrollan atendiendo a estos factores y con las medidas de seguridad y las restricciones temporales de acceso que correspondan en cada caso”.







