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miércoles, agosto 19, 2026
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Antoñito Molina, en su debut en Starlite: «estar aquí con mis canciones es todo un sueño»

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Hay escenarios que un artista sueña pisar durante años antes de subirse a ellos por primera vez, y hay noches en las que ese sueño se cumple tal y como se había imaginado. Eso es lo que ha vivido esta noche Antoñito Molina en su debut absoluto en la Cantera de Starlite Occident, en una velada en la que el cantante gaditano ha repasado su repertorio de la mano de su gira «Mis Últimos Me Prometo» ante un público entregado desde que ha sonado la intro de «Dejemos Huellas Bonitas».
«Es la primera vez que vengo a todo»«Me siento muy agradecido. Un poquito en la pompa del síndrome del impostor, de qué hago yo aquí. Está muy guay, la verdad, he estado toda la vida viendo Starlite Occident como el festival donde van los artistas más grandes. Y estar aquí con mis canciones, pues la verdad es que es todo un sueño», confesó el artista antes de subir al escenario, consciente de lo excepcional de la cita: «Es la primera vez que vengo a todo, o sea, que es la primera vez que vengo a cantar, y de público también es la primera vez. Me encantaría, la verdad, aparte del cartel, venir todos los días.»
De los chiringuitos de playa a la CanteraAntoñito Molina quiso poner en valor el camino recorrido hasta llegar a un escenario como el de Starlite Occident, lejos de cualquier atajo: «Yo me considero el afortunado de haber tenido mi camino por ese lado de cantar y tocar y tocar y tocar, y hacer bolos y ferias y bares y chiringuitos de playa. Me siento muy feliz de que mi camino haya ido por allí, porque creo que he aprendido cosas y he vivido experiencias que por el otro lado no se viven. Y después te valen para valorar y para disfrutar todo mucho.» Y remató, sin dramatismo, reivindicando ese recorrido como una suerte, no como una carencia: «Soy de los que se ha comido un montón de kilómetros y un montón de ferias y un montón de bolos, pero la verdad es que es afortunado de nosotros de haberlo vivido, disfrutado y aprendido.»
Cádiz, la otra madreEl artista dedicó buena parte de la conversación a su tierra, presente en cada una de sus canciones: «Yo creo que lo más parecido a una madre, que es lo más grande del mundo, es su tierra. Tu tierra es como tu otra madre. Entonces, una persona que no quiere a su madre… deja mucho que desear. Y yo, como enamorado de la vida, estoy enamorado de mi madre y de mi madre tierra: de mi Cádiz, de mi Andalucía.» Molina explicó además que esa herencia va mucho más allá del acento: «Yo llevo en mis canciones, en mi voz y en mi manera de escribir la cultura de mi tierra: los carnavales, la Semana Santa… Recuerdo escuchar los tambores, las bandas de música, y decirle a mi madre que me subiera al hombro para ver a los músicos. Eso encendió dentro de mí un botón que después provocó que quisiera echarle mano a una guitarra y tener la necesidad de escribir canciones. Yo le debo todo a mi tierra: si no hubiera nacido donde nací, seguro que no estaría aquí, ni haría canciones. Así que la llevo siempre por bandera.»
Un concierto pensado como un viajeSobre el propio show, el artista adelantó que lo había diseñado como un recorrido emocional de principio a fin: «Vamos a vivir un concierto muy mágico, no porque yo lo haga, sino porque el público es maravilloso y me lo pone muy fácil. Al final es como una gran celebración, la gente viene a quererte. Creo que el concierto este año lo tenemos organizado como un viaje, con muchas paraditas: donde hay paradas para entrar en el pueblo a ver a tu madre, donde llegamos a la ciudad para salir con los amigos con los que estudiamos juntos en la universidad. Hay mar, hay montaña, hay de todo. Ahora mismo tenemos un directo muy dinámico y emocionante, donde vamos pasando por muchas sensaciones, recuerdos, nostalgias. Y yo lo voy notando desde arriba, desde el escenario.» Y fue igual de claro sobre su manera de entregarse cada noche: «Yo no sé hacerlo de otra manera que no sea entregando el corazón a tope.»

Esa cercanía con el público, precisamente, es lo que el cantante señaló como el gran regalo de tocar en un recinto como la Cantera: «Cuando tocábamos en sitios grandes estaba guay, pero yo no me sentía tan, tan guay. Hoy es de esos días que voy a disfrutar. Cuando hablas y te diriges a la gente, si ves sus ojos, es más maravilloso todavía. Así que hoy voy a disfrutar, porque estoy en mi terreno: viendo a la gente cerquita.»
«Esto no es un concierto, es una celebración de que los sueños se cumplen»Y esa promesa, ya sobre el escenario, se cumplió tal cual la había imaginado. «Muchísimas gracias, buenas noches, Marbella. Un regalo, es un regalo para este niño que veo aquí arriba, que solamente soñaba con coger su guitarrita, subirse a la azotea de casa de su padre y de su madre y cantar carnavales, cantar las canciones que le gustaban del barrio, de Alejandro Sanz, de Manolo García», arrancó Antoñito Molina, antes de definir con una sola frase lo que estaba a punto de ocurrir: «Esto que está pasando aquí esta noche no es un concierto, es una celebración de que los sueños se cumplen. Así que muchísimas gracias por llenar este lugar tan maravilloso no solamente de audiencia, sino de energía bonita.»
 
La Cantera respondió encendiendo sus linternas durante «Y Te Voy a Querer», en un gesto que el propio artista celebró desde el escenario —»que se vean las estrellas en Starlite Occident», llegó a decir— y que resumió con una frase tan sencilla como sentida: «Qué cosa más bonita cantar aquí.» Y cuando la noche tocaba a su fin, Molina dejó claro que él tampoco quería que terminara: «Que levante la mano quien no se quiera ir. Que levante la mano quien crea y sienta y quiera que se canten estas últimas poquitas más de canciones. ¡Las manos arriba!»
El «club de los soñadores» y una canción para «el hombre de la carpeta»Antes de presentar a su banda —Pepe Punido, Javi Ktumba, Nando Rodríguez, Paia, Dani Ruiz y Manuel Bustos—, Antoñito Molina recuperó el recuerdo de los sueños de infancia, el mismo hilo que atraviesa toda la noche, y le dio nombre propio: «Cuando me sentaba con mis amigos en ese banquito a hablar de nuestros sueños y de lo que queríamos hacer de mayor, yo siempre decía que quería salir en una chirigota. ¿Tu sueño cuál era de chico, Manuel? —Salir en una comparsa. ¿Y tú, Pepe? —Tocar la guitarra así. ¿Has cumplido? —Claro, total.» Y con esa complicidad recién compartida con el público, dio la bienvenida a la noche: «Bienvenidos a Starlite Occident y al club de los soñadores.»
 
El momento más íntimo del concierto, sin embargo, llegó con una canción que ni siquiera figuraba en el repertorio previsto. Antoñito Molina explicó que llevaba tiempo sin atreverse a cantarla, hasta esa noche: «Hay una persona a la que yo le debía una canción, y tardé muchos años en hacerla, porque a veces es difícil encontrar las palabras correctas para explicar un amor tan grande.» Antes de interpretarla, presentó a su protagonista: «Está dedicada a un hombre que se levanta muy temprano desde que yo nací y sale a la calle con una carpeta porque es repartidor de cartas. Ese señor, tan buena gente, con una sonrisa en la cara siempre permanente, tiene tres hijos, y al del medio le dio por la guitarra.» Y remató, sin rodeos: «Le hice esta canción al cartero del pueblo, de mi pueblo de Rota, que es mi padre.» Con «El hombre de la carpeta» ya cantada, el artista quiso dedicarle también un mensaje a quien no había podido estar presente esa noche: «Un besito a mi padre, que está nervioso hoy porque no ha venido y él quería venir. No ha podido, pero estará en el Facebook esperando… Él lo ve todo.» La misma noche tuvo, además, un guiño para todas las madres de la Cantera: «Suéltate el Pelo» sonó dedicada «a mi madre, a la tuya, a las que están aquí en este concierto y a las que están en el cielo.»
«Una noche que nos deje huellas bonitas para toda la vida»Antes de saltar al escenario, Antoñito Molina grabó un último mensaje dirigido a quienes esa noche llenaban la Cantera: «Familia Starlite Occident, aquí Antoñito Molina, con todas las ganas del mundo, con muchos nervios bonitos, con miedos bonitos, de intentar daros y regalaros una noche que nos deje huellas bonitas para toda la vida». Una promesa que su propio repertorio recogió desde el primer minuto, con «Dejemos Huellas Bonitas» abriendo una noche de dieciocho canciones estructurada en tres tramos: un arranque más intimista, la «Parte Canalla» —con un tramo improvisado junto a Mabuca y la presentación de la banda— y el cierre en la «Parte Cañera», con Molina bajando a cantar entre el público en «Me Prometo» antes de despedirse con «Laberinto» e «Imparable».
Hey Kid cierra la noche, por segundo año consecutivoCuando parecía que la noche llegaba a su fin, todavía quedaba una última canción. Tras el concierto de Antoñito Molina, Hey Kid tomó el relevo y puso el broche musical a la velada, como ya hiciera el año pasado, consolidando este momento como una de las pequeñas tradiciones que hacen únicas las noches de Starlite Occident.
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